
Removiendo hojas del pasado encontre una luz vieja, brillando en el ocaso de tu mente, nade en ese mar de recuerdos contra la corriente pensando en otras existencias humanas. Vos y yo estabamos ahi, sonriendo como soliamos hacer, tan tranquilos, tan sanos, puros amandonos. Tomé esa vieja fotografía del cajon negro de mi mesa de luz y pude comprender a traves de esa imagen lo felices que fuimos, eso que quisimos ser, que comprendimos. Eramos tan únicos, dos seres amandose y a la vez odiandose. Tanto amor fugaz, sin libertad te termina atormentando, debilitando, consumiendo. Nos consumimos tan rapido que apagamos ese fuego con lagrimas, nos fuimos sin decir adios, o tal vez al decirlo no volvamos nunca jamas. Para no volver
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