sábado, 19 de mayo de 2012
Abuelo
Ayer me acordé de vos sentado en tu escritorio, regalando caramelos a los más chicos, siempre con una sonrisa y con esas ganas de ayudar. Ayer te extrañé, te pensé y te lloré, aunque todavía no te fui a ver, se que entendes el porque. Me acordé de tus abrazos cálidos y tus hermosos besos, tus te quiero reflejados en esos ojos tiernos. Aunque no te lo decía a diario te llegue a decir que te quería y que te extrañaba, lo único que espero es que me hayas escuchado. Te fuiste tan lento pero a la vez tan rápido que recién después de unos cuantos meses se siente el daño. Te extraño tanto abuelo, pero tanto, me gustaría que estuvieras acá para decirme "hola linda". Me encantaría tener un un día más con vos solo para mirarte, guardarte como una foto en mi cabeza y jamás olvidarte. Se extraña tanto tu presencia que no me puedo ni acercar a tu casa, aunque ella esté ahí no es lo mismo sin vos, lo eras todo, pero todo aunque nunca te lo dije, creo que lo sabías y con eso es suficiente. Desde que no estás se siente un vacío que jamás se podrá llenar. Te extraño tanto. Lo único que puedo decir es gracias por haberme criado, por haberme querido, por haberme amado. Siempre fuiste incondicional y lo vas a ser siempre, tu presencia sigue en mi corazón y en mi mente, siempre tu sonrisa, todavía se siente. El tiempo se consume tan rápido y se le da la verdadera importancia a las personas que están siempre cuando ya no están, así es la vida, dura, frágil y corta. Espero que estés bien, estés donde estés. Algún día nos volveremos a abrazar, mientras tanto voy a seguir acá recordándote feliz como se que te gustaría que lo haga, lo fuiste todo y ya no hay nada.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario